Prueba obligatoria Vs. Prueba voluntaria
Por Darío Abarca
Quito, RedLa+.-Esta pregunta ha generado innumerables debates desde que se catalogó como tal al Síndrome de Inmuno Deficiencia Adquirida y al Virus de Inmunodeficiencia Humana como el causante de la infección.
Se calcula que por cada persona que conoce su estatus serológico, al menos cuatro no lo saben, y hay evidencias que demuestran la reducción de hasta un 68% en conductas de riesgo entre las personas con vih que conocen sus resultados en comparación a quienes lo desconocen. (1)
Adicionalmente, un diagnóstico temprano minimiza el impacto al recibir la noticia y ayuda a mantener o mejorar la calidad de vida de las PVVS al disponer de mayor tiempo para, de manera consentida, preparar el abanico de servicios y cuidados preventivos individualizados.
Ante estas dos situaciones arriba descritas, se puede ver claramente que una de las estrategias de prevención de la transmisión de vih es justamente la detección temprana de nuevos casos de infecciones, en especial en la evidencia de cambio de comportamiento y la atención integral temprana.
Un poco de historia
La información incipiente que se tuvo en los albores de los ochentas, marcó de manera contundente a las poblaciones con prácticas sexuales de alto riesgo, como causantes de la diseminación de la infección con mitos tales como considerar a la saliva, sudor y picadas de mosquitos como vectores de transmisión. Esto ayudó a la exclusión social de afectados y personas que viven con vih o con sida (PVVS).
Esto además originó el aumento del estigma y la discriminación hacia nuestras poblaciones. Procesos de reivindicación de los derechos de gays, travestis, transgéneros y trabajadoras/es sexuales se vieron afectados alrededor del mundo por el discurso de “culpabilidad y moralidad” para en un primer intento frenar la transmisión de vih (por medio de la marginalización).
En esa época y aún con información incipiente acerca del vih, y como parte del proceso natural de la infección, los casos reportados se diversificaron a grupos con distintas opciones sexuales aumentando rápidamente los heterosexuales, en especial entre 15 y 45 años de edad. En el nombre de la prevención, se violó y me temo que se sigue violando el derecho a la confidencialidad en los centros de atención privados y estatales.
Nuevamente, bajo el tópico de “prevención” se atropellan los derechos humanos, derechos civiles, leyes y reglamentos de los Estados, al exigir pruebas obligatorias como políticas públicas y/o privadas de contratación de personal, acceso al sistema educativo, ingreso a instituciones castrenses y requisitos migratorios; sin control de confidencialidad, aumentando el estigma, la discriminación y la exclusión social a quienes resultaren con una prueba positiva.
A lo anterior, sumemos los débiles sistemas de salud y de bienestar social que existen en los países en vías de desarrollo y la falta de acceso a atención integral y con medicamentos antirretrovirales para personasque viven con vih y sida. El acceso a fuentes de trabajo, educación, y prevención son formas de atención integral de manera más extendida y holística y que garantizan la calidad de vida, prevención y adherencia a las PVVS. / Subir
Las tres "C"
Por otro lado, ¿Será qué la promoción de pruebas voluntarias es la panacea de este dilema?
La respuesta inevitablemente es NO. La prueba voluntaria sin los sistemas de salud y de seguridad social fortalecidos y sin el marco legal de políticas anti estigma, discriminación y de respeto por la confidencialidad y los Derechos Humanos de los ciudadanos no es suficiente para garantizar que sea una herramienta efectiva en la lucha contra la disminución de nuevas infecciones por vih.
Es primordial considerar que todo proyecto de promoción de pruebas voluntarias y/u obligatorias (por ejemplo: prueba a mujeres durante el período de gestación o en el momento de labor de parto con pruebas rápidas, que es una política de Estado en Ecuador y que una delgada línea separa entre ser considerado un requerimiento obligatorio y/o voluntario) debe tener al menos las tres “C”: Consejería (pre y post test), Confidencialidad y Consentimiento informado.
Adicionalmente, es importante la participación de la comunidad en el diseño, ejecución y monitoreo y evaluación de los proyectos de promoción de pruebas voluntarias, en especial los orientados a grupos vulnerables y/o más expuestos, para incrementar la confianza en los servicios de salud y evitar actitudes hostiles y discriminatorias hacia estos grupos.
Es fundamental movilizar a los grupos sociales para que los Estados cumplan con los compromisos adquiridos tanto a nivel internacional como nacional, para proveer de atención integral a las PVVS y con medicamentos antirretrovirales, así como promover las pruebas voluntarias entre los ciudadanos como una de las tantas estrategias para disminuir nuevas infecciones por vih, teniendo un marco legal de respeto y defensa de los DDHH.
El debate sigue abierto y sólo la evidencia basada en buenas prácticas nos mostrará que estrategias aplicar, considerando la diversidad cultural, económica e ideológica de nuestra América. / Subir
(1) Publicado en Revista Acción en SIDA, No. 46, Enero – Marzo 2007,Prueba del VIH: Contexto y Retos en América Latina.
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