Los peligros que encontramos en el camino *
Acusaciones, careo con autoridades, líos por resolver… El periodismo de intermediación es un oficio difícil y riesgoso. Los siguientes peligros acechan a quienes conducen este tipo de programas:
Chismografía. -
Para evitar que nos den gato por liebre y chisme por denuncia, debemos tomar algunas precauciones. Por ejemplo, no aceptar reclamos graves por teléfono, sino pedir que vengan a la radio. Comprobar, y hasta fotocopiar, las cédulas de identidad. Verificar datos, asesorarnos y filtrar los casos que no califiquen como necesidades ciudadanas.
Beneficiencia pública.-
No se trata de convertir la emisora en una oficina de caridad pública. Podemos recibir casos individuales, pero sería mejor si los planteamos como necesidades colectivas. Si una señora denuncia que fue estafada por la Telefónica, hay que invitar a otros oyentes con situaciones similares para lograr mayor presión.
Suplantación del Estado.-
Los medios de comunicación son tribunas, no tribunales. No es la emisora la que va a resolver los problemas, sino a tramitar su solución. Para eso está el Estado y no pretendemos suplantar sus instituciones. No nos corresponde decir quién tiene la culpa ni mucho menos sentenciar.
Suplantación de la ciudadanía.-
Las autoridades deben comprometerse y cumplir. Y las comunidades deben comprometerse y participar. A la emisora le toca recordar ambos compromisos. Al Estado rogando y con el mazo dando. Porque no es cuestión de disfrutar mis derechos, sino también de asumir mis responsabilidades. ¿Exijo una ciudad limpia? Pues no ensucie y pague sus impuestos.
Divina Providencia .-
Si la radio contribuye a resolver un caso, se presentarán veinte. Si un barrio consiguió el alcantarillado gracias a la presión del programa, los dirigentes harán cola frente a la puerta de la emisora. Y como no podemos echarnos a la espalda todos los problemas de la comunidad, toca priorizar aquellos que están a nuestro alcance.
Politiqueria.-
Algunos conductores y conductoras usan los programas de intermediación como trampolín para conseguir cargos públicos. ¿Usted quiere ser candidato? Estupendo. Renuncie a la radio y vaya con su campaña a otra parte. La radio, que es pluralista, no puede casarse con un partido, que es proselitista.
Corrupción.- Haciendo periodismo de intermediación afectamos intereses económicos. ¿Qué precio tiene este locutor insolente, cuánto hay que pagar a esa atrevida para que se calle? Primero serán amenazas, luego chantajes, luego prebendas. Nos ofrecerán dinero a cambio de silencio, nos ofrecerán dinero por mentir. Nos querrán corromper. Pero la conciencia, como el cariño verdadero, no se compra ni se vende.