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Radio Comunitaria

¿El nuevo camuflaje de la alienación?
Un enfoque local

Por Jhon Fredy Nagles Soto
Periodìsta Comunitario
Juventud Radial Comunitaria - JURACO
Neiva - Huila

Cuando Monseñor Salcedo crea Radio Sutatenza en 1974 y desarrolla el novedoso modelo pedagógico conocido como Bachillerato por Radio(1), no se había percatado que había creado una moderna filosofía en la dinámica comunicativa, la Comunicación Comunitaria. Es así como se da inicio a una nueva tendencia organizativa en las comunidades. Pero después de haber trajinado por innumerables procesos y haberse consolidado experiencias válidas de comunicación comunitaria en otros contextos, esta filosofía llega a nosotros cargada de expectativas. Sin embargo, la nueva tendencia no es asumida del todo por muchos sector! es sociales que le han venido dando, desde hace ya cinco años en nuestra ciudad, otros matices, otros significados y otras iniciativas que no corresponden integralmente a la consigna que se proclama desde la llamada Comunicación para el Desarrollo. En ésta medida, nos asalta la idea de diagnosticar en que medida éstas radios de tendencia comunitaria contribuyen al desarrollo de nuestras comunidades y cual es el nivel y la clase de impacto socio-cultural de éstas en la construcción de País. En resumen: ¿Hay o no radio comunitaria en Neiva?

Otros consumos, otros intereses

A partir de 1995, año en el que se empieza a vincular las comunidades de Neiva a los procesos de desarrollo local (2), la radio comunitaria hace su entrada en nuestro contexto como algo difuso pero posible de concretar. Este problema se ve resuelto con talleres de capacitación radial a los directores, lideres y personal en general que de una u otra manera están vinculados a algún proceso de comunicación barrial por parte de algunas entidades como la Universidad Surcolombiana, la Dirección Municipal de Cultura, y la Secretaría de Cultura Departamental entre otras.

A pesar del apoyo brindado a éste sector popular, son muchos los cuestionamientos que se tejen alrededor de los procesos generados desde las llamadas emisoras comunitarias en Neiva. Esto responde a la excesiva proliferación de programas en formato musical, conducidos sin previo estudio, sin objetivos, reduciendo a estos medios a simples tocadiscos personales, llamados por muchos como “molederos de música”; música al cien sin ninguna justificación. ¿Es sensato hacer en la radio llamada comunitaria lo mismo que se hace en la radio comercial?, o ¿es que estamos tan alienados que creemos que la radio po! pular se hace con los mismos discursos, los mismos intereses con los que se enmarca la radio comercial?. Parece que en éstos casos, se cumple el argumento del académico Jesús Martín Barbero que dice “éstos medios son remedos chiquitos de lo que son los grandes medios” (3); ¿ En verdad nuestras mentes se han desprendido realmente del alienante velo consumista y comercial que a diario se vislumbra en los grandes medios y que no nos dejan ver las ricas posibilidades que brindan los variados géneros de nuestra verdadera radio? o es que para captar dividendos por parte de los dueños de éstas emisoras ¿Se está camuflando bajo el manto comunitario lo que en realidad es alienación comercial?, diagnostiquemos
el proceso de éstas propuestas de radio seudocomunitaria.

Pero, ¿que entendemos por comunicación comunitaria en nuestro contexto? Analizando el surgimiento de algunas radioestaciones locales de comunicación comunitaria, vemos con optimismo experiencias de iniciativa popular que dieron como resultado en nacimiento en 1999 de la primera emisora en Frecuencia Modulada de carácter comunitario en nuestra ciudad conocida como La Nueve Stereo (4). Aún contando con ésta clase de antecedentes en los procesos populares no se garantiza la legitimidad de las experiencias comunitarias de comunicación, puesto que no se han pensado como empresas y no se le ha dado la suficiente importancia a la causa. ¿Porqué éstos se ven como procesos fallidos de legitimidad?, que pasa…

Otro aspecto importante en éste problema es la falta de conocimiento del contexto en el que desarrollamos nuestro proyecto comunicativo.
Especular sobre las necesidades que tienen nuestras audiencias es fatal, un gravísimo error y muchas emisoras comunitarias lo hacen. La comunidad se debe ver reflejada en su medio de comunicación comunitario. Por ello se ve necesario que los productores, locutores y periodistas comunitarios conozcan y tengan a mano elementos conceptuales sobre los componentes de nuestra localidad, como número de habitantes por barrio, densidad demográfica, servicios públicos, etc. Se debe partir de éstos elementos, de los discursos locales y de las particularid! ades comunes y corrientes de los habitantes de una localidad para construir las nuevas narrativas barriales y así alimentar nuestros programas de radio en la emisora. Partir del conflicto que tuvo el primo de mi hermano Edwin con su novia para alimentar mi historia de barrio, que la desarrollaré en un seriado radial que lo sacaré al aire por la emisora. Esto hará que todos se identifiquen con la temática tratada, pues son muchos los conflictos que se perfilan de igual forma. Así escucharan y muchos contribuirán al sostenimiento económico, cultural, político y social del medio comunitario de comunicación.

Entonces... ¿Cuál es el carreto radial?
La experiencia

En muchas estaciones como Comuna Stereo se enmarca en su programación habitual un 80% de formatos musicales y sólo un 20% de programas de carácter comunitario, éstos programas son: Palabra de Vida, religioso; Informativo 96.3 Muy FM, Noticiero; y Rehabilitémonos con Chucho, programa de salud. Estos programas pretenden reivindicar el sentido social a la gente de su entorno. Es necesario que se persista en éstos contenidos, pero aprovechando variados géneros radiofónicos. Sin embargo, no todos tienden a hacer esfuerzos por ésta clase de iniciativas radiales: Ra! dio Familiar es la emisora de la Misión Evangélica Buenas Nuevas del barrio La Libertad que pretende, con su estación radial, divulgar el mensaje de Las Escrituras. Pero para captar la atención de los oyentes tenemos que ser concientes que no todos son partidarios de éstos preceptos. Debemos respetar la pluralidad de voces y sus gustos musicales e ideologías sociales, lo que no se vislumbra por ésta estación radial, al prohibir algunos géneros musicales y tolerando sólo los de tendencia cristiana, ¿Así se podrá enamorar corazones para “el Reino de Dios”?, ¿Podremos titular a ésta emisora como comunitaria?, pensemos.

La radio comunitaria, desde lo local, debe notar un discurso explicativo en el que vislumbre claridad en los temas de coyuntura nacional e internacional. Deprime saber que la comunidad conozca vagamente lo que es, por ejemplo, el Referendo, sabiéndose que en éstas comunidades existen emisoras comunitarias que pudieran comunicar con más claridad de estos temas de importancia nacional. ¿Dónde está nuestro papel como formadores de la aldea pública? Debemos contar q ue en las emisoras comunitarias se deben discutir los temas que son la agenda diaria de los grandes medios, pero no siendo parlantes de las grandes cadenas; “Una emisora que se entrega a la comunidad, se populiza más tarde o más temprano. Las actividades elitistas o ideologizadas de algunos comunicadores sólo reflejan insensibilidad y desembocan en radios hechas a imagen y semejanza de ellos, con programaciones al gusto de ellos, no del gran público”(5).

Es de obligatorio papel el de los comunicadores populares decodificar los grandes discursos que se generan desde la academia para que los temas sean de agenda popular y así puedan ser llevados a la escena barrial. Lo mismo ocurre, y aún con más preocupación, con temas que deben ser de obligatorio conocimiento por quienes habitan el una
localidad: Del 100% de los encuestados de los barrios en las comunas 5, 6, 8, y 9 donde existen”radios para el desarrollo” se les preguntó quien fue el o los fundadores de su barrio; sólo el 12.5% respondió que si sabían y no precisamente de las emisoras comunitarias sino por otros canales de comunicación como el oral (3). De esto podemos deducir muchas ! cosas; lo que no se tolera de una comunidad y aún aquellas en las que gozan de procesos de comunicación comunitaria, es que no conozcan sus raíces, base para una legitimidad cultural. A esto nos referimos cuando estamos demandando legitimidad, apoyo y respaldo de la comunidad, ¿como podemos exigirles esta clase demandas si de nuestras radios no sale sino estupideces y cursilerías comerciales? ”El Pueblo que no conoce su Historia, está Condenado a cometer los mismos errores del Pasado” (6).

¿Alternativos ante quién?

Si se desea que nuestras comunidades respalden los procesos de comunicación liderados por nosotros y que nuestros contenidos sean creativos originados desde las bases, como lo demanda la comunicación comunitaria, debemos consolidar una filosofía integral, propia en su esencia misma. Buscar prototipos o ejemplos en experiencias con objetivos ajenos a los comunitarios, es no asumir nuestro verdadero papel pedagógico que nos hace únicos como impulsores de una propuesta de desarrollo desde la comunicación, ¿Entonces para que tomar otros espejos si tenemos uno propio? Esto lo vemos en nuestra radio de barrio.

Existen quienes afirman que la comunicación comunitaria es alternativa, por el hecho de que ésta toca temas diferentes a los expuestos en las agendas de los grandes medios de élite, o que cuentan con miradas parcializadas de esos mismos temas. Se ve que ésta clase de medios son los que en definitiva afianzan aun más la legitimidad a los aparatos ideológicos que imperan en el statu quo, por el hecho de que en su discurso solo perfila a éste, ya sea que se le critique o en el menor de los casos se le congratule su proceder. Las agendas en los medios, y aun debiera serlo para los comunitarios, deben ser protagonizadas por otros actores que son en últimas los constructores cercanos de su m! isma realidad. De ésta manera se le da protagonismo a éstos y no se queda en la mera queja y crítica al Estado, que en últimas lo que en realidad se forja es más importancia a éste consolidando en definitiva su poder.

Es debido afirmar que a través los procesos en la comunicación comunitaria se está cuestionando más al Estado sobre su nulo compromiso para con la sociedad que como lo están mostrando los medios “alternativos” que entendido así, se está cayendo en un discurso contestatario. Cambiar el discurso mediático proselitista y comercial es el reto de nuestras emisoras comunitarias en miras a consolidar otras narrativas mas locativas, y mas eficaces. No somos alternativos porque ante nadie somos contestatarios, ni ante nadie dirigimos nuestro discurso; no somos alternativos porque ante ninguno alternamos; ni entre lo que es o no oficial en nuestro c! ontexto; somos simplemente Medios Comunitarios, es nuestra razón de ser.

Una radio para ... ¿De-construir audiencias?

Debemos partir del hecho que nuestras comunidades están ya mentalmente
programadas por mucho tiempo en unos modelos de consumo que vienen de los medios alienantes de información, pasando por el sistema educativo imperante, para establecer que las estructuras de forma como los contenidos de fondo en la radio tradicional han definido, para muchos, el deber ser de la radio en general. Entre esos muchos que piensan esto, están, también muchos, los directores de emisoras comunitarias que, a pesar de infinidad de capacitaciones que han recibido, siguen con los mismos modelos de radio disgregadores de procesos. !
¿Dónde queda el proceso comunitario adquirido con la comunidad?, ¿Hará falta más capacitación en cuestiones que se consideran más contundentes para los radialistas comunitarios? o es que ¿nos estamos haciendo los de la oreja agachada ante los verdaderos preceptos que demanda la comunicación para el desarrollo?

El hecho que nuestras audiencias estén parcializadas a conocer un único estilo fondo-formal de hacer radio, no quiere decir que no estén abiertas a escuchar otros estilos, otros olores y otros matices de lo que es Construir la Otra Radio. Tampoco quiere decir que con cambiar lo que se ha venido escuchando por muchos años en la radio comercial no van a querer escuchándonos; que no podrá ser la mejor opción financiera para sostener la emisora; que las audiencias querrán cambiar de dial; en fin, muchas las excusas, pocos los avances. ¿Justifica entonces fajarnos de decir que somos radios comunitarias si en el trasfondo solo queremos captar divi! dendos para nuestro beneficio personal? Radio comunitaria o radio comercial esa es la cuestión, decían.

En ésta medida, la cuestión nos debe llevar a pensar que se deben crear nuevos formatos y recuperar los géneros perdidos, que en un tiempo hicieron vibrar de emoción a nuestras abuelas, pero que con la aparición de la televisión, fueron desplazados. Estamos hablando de la Radionovela por muchos olvidada pero que en la recóndita memoria de los ya nacidos en los 20’s y 30’s no ha pasado. Estas deben ser consolidadas por las nacientes radios populares alimentándolas en sus contenidos de las vivencias locativas de nuestro barrio. De ésta manera se crean nuevos consumos, consolidando un discurso en sí mismo construido desde un discurso propio; he aquí yace para ustedes y nosotros la nueva!
esencia teórica de lo que debe ser la mediación actual y como podemos así fundir una ecuánime armonía entre fondo, forma y legitimidad popular.

“Cuando una radio promueve la participación de la ciudadanía y defiende sus intereses; cuando en sus programas se debaten todas las ideas y se respetan todas las opiniones ; cuando se estimula la diversidad cultural (…), ésta será una radio comunitaria” (7);¿se escucha esto en Neiva de nuestras emisoras comunitarias?. Debemos evaluar nuestro papel de comunicador popular, así no se goce de educación para desarrollar procesos comunitarios de comunicación. Necesario es ver la radio popular como un ente formador de ciudadanía, verla como un espacio pedagógico paralelo a la e! scuela, que al igual que ésta, es un componente adicional de desarrollo. Comunicación y educación: así como puede ser alienante llevada a cabo sin responsabilidad, también puede ser forjadora de procesos, de iniciativas locales de participación que promuevan el desarrollo social.

Por una radio transformadora...
Sueños al aire, manos al micrófono,
sinotnizados al dial comunitario

Los medios deben estar para educar, recrear e informar integralmente al individuo. Que estos tres componentes se fundan para originar propuestas programáticas radiales que vincules a la comunidad a educarse de su mismo contexto, porque “La Comunicación y la Educación tienen por objeto ayudar a la persona a problematizar su realidad, tanto física como social. Se busca estimular la inteligencia del hombre, para que ella crezca en el sentido de ver más compleja su estructura y más rápido y flexible su funcionamiento” (8).

Este artículo no es con el objeto de satanizar una realidad con relación a éste sector tan importante en nuestra sociedad. Este es un llamado al análisis y la puesta en marcha de procesos que nos lleve al integral desarrollo, tanto de forma como de fondo en nuestras radios y que entre todos construyamos lo global desde lo local.

Citas bibilográficas

(1) BAICUE PEÑA, José Eliseo; DÍAS CALDERÓN, Héctor; GONZÁLEZ GOLDSTEIN, Álvaro José. Espacios como discurso mediático que debe construir la emisora Nueve Stereo del norte de Neiva para incentivar la participación y legitimidad por parte de la comunidad; (Tesis de grado para alcanzar el título de Comunicador Social y Periodista); Universidad Surcolombiana, Facultad de Ciencias Sociales y Humanas, Programa de Comunicación social y Periodismo; Neiva, 2003. Pàg 55.

(2) Ibid, Pág 86.

(3) LÓPEZ VIGIL, José Ignacio. Manual Urgente para Radialistas Apasionados; 2 Ed, Quito: Artes Gráficas Silva, 2000. Pág 540.

(4) Máxima pronunciada por Simón Bolivar.

(5) ASOCIAC`´ON MUNDIAL DE RADIOS COMUNITARIAS - AMARC; "Una Radio Comunitaria es...", Portafolio de presentaciòn de servicios de AMARC;
Quito - Ecuador: AMARC, 2002.

(6) DIAZ, Bordenave, citado por Proyecto "Formación de gestores comunitarios con énfasis en cultura democrática y construcción de lo Público" Comunicación como instrumento para la cosntrución de lo Social; Corporación Burundé; Radiodifusora Suba al Aire ; Bogotá: Editorial Corporación Burundé, 2002. Pág 36.

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