Entrevista con Bárbara Perea, Asesora de la Secretaría de Gobierno para comunidades afrodescendientes de Bogotá

“Existen imaginarios falsos sobre la cultura afrodescendiente”

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Noviembre 27 de 2006.- Desde hace dos años, Bárbara Perea es la Asesora de la Secretaría de Gobierno para la población afrodescendiente en Bogotá. Oriunda de Quibdó, Chocó, esta actriz de teatro y televisión se ha dado a la tarea de entablar un diálogo con la Consultiva Afrodescendiente de Bogotá, agrupación que reúne 30 organizaciones negras, para la construcción de una política pública dirigida a este sector poblacional. Bárbara  estima que en Bogotá habitan entre 800 mil y 1 millón de negros y afrodescendientes, cifra que contrasta con la estimada por el DANE, entidad que sólo reconoce la existencia de 100 mil habitantes afrocolombianos en la ciudad.

En entrevista con Misión Bogotá, esta Asesora del Gobierno Distrital habló sobre la experiencia de la construcción de una política de afrodescendientes para la población negra de Bogotá, sus características, el nivel de discriminación existente, sus logros y frustraciones.

¿Qué significa ser afrodescendiente en Bogotá?

Significa ser sujeto de derechos, acciones afirmativas y orgullo por unas raíces culturales. Pero también significa discriminación. Soy artista escénica y no tengo las mismas posibilidades de trabajo como otras personas de este gremio a pesar de haber estudiado y tener talento; actualmente cuando un negro hace un 'casting', le asignan papeles específicos como  muchacha de servicio, jardinero, conductor o esclavo; no es posible que sean profesionales o  galanes. Este esquema, en el que no entramos, se repite en las empresas; por ejemplo, es mejor enviar la hoja de vida sin foto. Por consiguiente, no hay la misma igualdad de condiciones para acceder a un empleo y participar, traduciéndose en desempleo vivienda precaria, barrios pobres y exclusión.

¿La población afrodescendiente bogotana es discriminada?

Sostenerse con teatro en este país es difícil, casi siempre he trabajado en teatro. Cuando hacíamos televisión hace 15 años había una televisión que nos reflejaba. Hoy en día las telenovelas, por efecto de la globalización, ya no son de ninguna parte, la identidad ha entrado en un mercado global en el que no tenemos cabida; entonces el trabajo se aprieta. Tuve la oportunidad de hablar con Luís Eduardo Garzón quien me propuso buscar y explorar posibilidades para incluir a la comunidad afrodescendiente en una administración en dónde todas las expresiones culturales tienen cabida. Entonces pasé de lo artístico a lo gubernamental.

¿Que logros ha tenido la población afrodescendiente en la ciudad?

En esta administración, por una invitación del alcalde, se ha dado un cambio positivo porque hay voluntad política para hacer una política para las culturas afrodescendientes de Bogotá. Para este propósito se ha trabajado con la consultiva para comunidades negras que agrupa 30 organizaciones de comunidades afrodescendientes presentes en Bogotá. Según datos de las organizaciones la población oscila entre 800 mil y 1 millón. No obstante, el último censo del DANE acaba de señalar que somos solamente 100 mil. La consultiva y el distrito harán un pronunciamiento, porque se corre el riesgo que se designen menos recursos.

Este año salió la política pública distrital y plan integral de acciones afirmativas para el reconocimiento de la diversidad cultural y garantía de los derechos de los afrodescendientes. Esta política es un documento de metas a largo plazo, pero el plan de acciones afirmativas para el reconocimiento de la diversidad cultural, es un documento que tiene recursos y compromisos por entidad hasta el  2007. Esto significa que todas las entidades, que tienen acciones afirmativas, deberían reservar en sus programas recursos específicos para la población afrodescendiente. Además, la consultiva distrital le hará un seguimiento a este plan de acciones afirmativas. Cuando empezamos a plantear la política, la gente no entendía la importancia de emplear recursos destinados a poblaciones afro, ahora tenemos a las entidades distritales comprometidas con este plan de acción.

¿Cómo se caracteriza la población negra en Bogotá?

No tenemos un buen estudio de caracterización sobre las poblaciones afrodescendiente; una de las metas es realizarla para que refleje nuestra verdadera situación y necesidades. Se han contratado estudios a Organizaciones No Gubernamentales que toman pequeñas muestras pero en el que la gente no se siente reflejada ni identificada. Lo que más o menos se nota es que hay unas localidades en las que hay más población negra que en otras, como Kennedy, Suba, Puente Aranda, Santa Fe, esta última con mucha población flotante, restaurantes y salones de belleza de afrodescendientes. Igualmente Chapinero, en la que está presente un buen número de organizaciones culturales y artísticas y Usaquén. El nivel educativo oscila entre primaria y bachillerato, pocos estudian en la Universidad. Hay unos cupos en la Universidad Distrital para la población negra, 1 por cada 40 estudiantes; sin embargo, mucha gente no sabe sobre este beneficio y los que lo adquieren no se pueden sostener económicamente.

¿Cómo se puede salvaguardar la cultura de la población afrodescendiente en Bogotá?

Mi familia salió de Quibdo hace tiempo y llegué muy pequeña a Bogotá, Mi Padre tomó la decisión buscando mejor educación y condiciones de vida para todos; así ha pasado con muchas familias. Cuando llegamos había varios barrios en los que había muchas personas del pacífico y del caribe y, por tanto, las costumbres se mantenían. Nos alimentábamos con comida que nos mandaban del Choco: Chontaduro y demás frutas, además nos inculcaron una forma tradicional para comerlo. Aún existen lazos familiares que no se han roto.

Hay un mecanismo importante que es la etnoeducación, es decir, una cátedra afro, la cual ya está reglamentada y se está esperando que se cumpla. La etnoeducación consiste en crear una educación propia para las comunidades negras por medio de la cual la gente conozca sus valores y cultura, porqué estamos aquí y de dónde venimos. Se puede representar en cosas tan simples como una tarea escolar en la que el profesor indique representar todas las razas.

¿La comunidad afrodescendiente es participativa?

La Comunidad afrodescendiente es mucho más oral que escrita. Hay mucho desconocimiento de lo que está pasando. Creo que debemos enfocar el trabajo de difusión de la política pública y el plan de acción a lo local. Lo que pasa es que los medios con los que se trabaja normalmente, como la Internet, no los usan la gente, entonces hay que mirar otras posibilidades para informar y llegar a la gente; hay que emplear medios alternativos porque muchos no tienen acceso a la tecnología. Hay que trabajar con espacios diversos dentro de la población afro, como los salones de belleza y los restaurantes, para que se puedan comunicar mejor, esto hace parte de la inclusión. Es entender que nos movemos de diferente manera.

¿Qué diálogo se ha entablado con otras expresiones culturales de Bogotá?

Hay ciertos mitos en ciertos barrios sobre que los afrodescendientes como que se cierran a los demás y constituyen guetos. La población afro tiene una cultura distinta: habla más duro, se reúne en las esquinas y coloca el equipo de sonido en la puerta. Por tanto, la gente hace malas suposiciones y se crean imaginarios falsos sobre lo que hacen los negros.

¿Cuáles son los retos de la población negra de Bogotá?

El reto es explicarle a la gente las políticas sectoriales y hacerle entender que Bogotá es una ciudad diversa. Además, lograr que la política no se quede en el papel sino que sea una apuesta para mejorar las condiciones de la población afrodescendiente y que se sientan representados.

Es un reto y una ganancia enorme que Misión Bogotá le esté dando cabida a la población afro con nuevas oportunidades laborales mejorando su situación económica e inclusión social. Sin embargo, hace falta mejorar sus posibilidades de acceso a la educación.

 

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