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Crónica de una pescadería del Centro de la ciudad

La embajada del pacífico en Bogotá

Noviembre 27 de 2006.- Una pequeña embajada de afrodescendientes y negros colombianos funciona en Bogotá. Se trata del restaurante ‘Secretos del Mar’, que desde hace 20 años es el punto de encuentro obligado de los habitantes afro de la ciudad. Fundado por  el Abogado bonaverense Jesús Alomía, más allá de ofrecer una opción gastronómica diferente, este restaurante fue pensado desde su inicio como un sitio en el que se mantiene la identidad cultural del pacífico y se discierne académicamente sobre la situación de los afrodescendientes y negros en el país.

Jesús Alomía, “Chucho” como lo llaman sus amigos y clientes, asegura que ‘Secretos del Mar’ es un Kilombo, designación dada a fortalezas construidas en las montañas por negros que escapaban de esclavistas durante la colonia. “La idea del restaurante es brindarle orientación a los familiares y amigos que llegan a la ciudad y acoger a todos los afro que habitan en Bogotá para mantener vivo nuestro pensamiento”, comenta Chucho.

Ubicado en una vieja casona del centro histórico de Bogotá, el restaurante empieza su jornada  a las 8 de la mañana. A diferencia de otros, en Secretos del Mar los clientes pueden disfrutar los sábados de una acogedora tertulia sobre temas afro mientras disfrutan de una cazuela de mariscos. “En los restaurantes la gente come y se va; por el contrario, aquí la gente come y se queda, porque es un sitio de encuentro de afrodescendientes”, afirma Alomía.  

La tertulia empieza a las 9 de la noche. Poco a poco, pequeños grupos de negros van ocupando el lugar y estudiantes universitarios se reúnen alrededor de los conferencistas. De repente, un académico experto en temas sobre afrodescendientes inicia la conversación; el tema: la esclavitud en el siglo XX. “El restaurante ha sido visitado por personalidades de la música y la academia, entre ellos el percusionista cubano Pacho Quinto y el escritor Alberto Angulo”, apunta Chucho. 

Sin embargo, en la retina de los asiduos visitantes del lugar, se encuentra presente la imagen del escritor y poeta Manuel Zapata Olivella, quien fue durante muchos años el cliente más consentido de Secretos del Mar “Zapata Olivella era nuestro cliente favorito porque disfrutábamos de sus enseñanzas y sabiduría. Nos solía recordar que a nosotros, los negros, nos quitaron los grilletes y las cadenas de las manos y los pies pero nos quedaron las cadenas y los grilletes mentales”, evoca Jesús Alomía.

Chucho recuerda que cuando Manuel Zapata ingresaba al restaurante, se sentaba en su mesa habitual y con la serenidad de un abuelo, solía decir: “Chucho, ya sabes cómo me gusta a mí”. Inmediatamente Alomía alistaba el pescado más pulpo y preparaba el caldo de tal manera que no tuviera ninguna espina.

Fotografías de Martin Luther King, Malcom X y el Che Guevara adornan los muros de la vieja casona, en la que también se vende el periódico Chocó 7 días y se promocionan eventos culturales y académicos sobre afrodescendientes y negros. “Secretos del Mar es  un pedacito de la cultura negra”, define Chucho a su restaurante.

Por la carrera 5, desde la calle 23 hasta la 12, se sitúan  numerosas pescaderías. No obstante existe una característica particular que las diferencia según su ubicación.  “las pescaderías que están al norte de la calle 19, son del pacífico norte, es decir, del Chocó.  Y las de este lado, son del pacífico sur,  es decir, de dueños nacidos en Tumaco y Buenaventura, como yo”, afirma Jesús.

En el centro de la ciudad se concentra gran cantidad de afrodescendientes y negros, habitantes de la ciudad. La mayoría son estudiantes universitarios quienes han migrado buscando una mejor oferta de educación superior. Estos estudiantes habitan las famosas pensiones universitarias, ubicadas en  las carreras 4 y 5, cercanas a las universidades La Gran Colombia, Salle y Autónoma.

Aparte de ser una embajada del pacífico en Bogotá, por su ubicación Secretos del mar acoge diariamente a los estudiantes convirtiéndose en un hervidero de ideas y planteamientos académicos. “Cuando llegué a Bogotá a estudiar derecho me di cuenta que no existía un lugar que reuniera a los estudiantes negros y afrodescendientes; con Secretos del Mar lo logré”, dice Chucho.  

Como su nombre lo indica, este pescadero guarda numerosas enseñanzas reveladas  a diario por negros descendientes del otro lado del océano. Durante un par de horas, negros, afrodescendientes, mestizos, mulatos y blancos estarán bajo la soberanía de la embajada más representativa del pacífico colombiano en la ciudad: Secretos del Mar.

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