¿Cuál es el compromiso de la actual administración con el patrimonio?

¿Cuál es el inventario patrimonial de la ciudad y cuánto cuesta su preservación?

¿Qué acciones concretas de preservación del patrimonio inmueble hay para el Centro Histórico?

¿Y qué acciones de preservación hay proyectadas sobre patrimonio inmaterial?

¿Bogotá tiene un sello patrimonial?

¿Cómo analiza la estrategia de peatonalización del centro histórico?

¿Qué hace falta para mejorar esta estrategia de apropiación del centro histórico?

¿Y cómo ve el futuro de a pie en el centro histórico?

Misión Bogotá pregunta ...
Gabriel Pardo responde...

¿Cuál es el compromiso de la actual administración con el patrimonio?

Estamos haciendo intervenciones  en donde el primer beneficiado es el habitante en estado de pobreza. Dos  ejemplos son la Escuela–Taller y la recuperación del barrio Las Cruces, que brindan una mejor calidad de vida a los más pobres del centro histórico y seguridad para todos los habitantes. Así como el Alcalde expresa que está construyendo una ciudad moderna pero humana, nosotros estamos rescatando una ciudad antigua donde prima lo humano.

El aporte de los guías ciudadanos de Misión Bogotá es fundamental, por eso hemos triplicado su número en los últimos años. Los guías se motivan tanto que, al finalizar su contrato, solicitan seguir trabajando en el tema del patrimonio. Además, trabajan desde todos los frentes: no sólo ayudan con las fachadas sino que promueven el patrimonio en colegios, ayudan a cuidar el mobiliario urbano y, además, recopilan historias barriales. Cuando se realiza una acción de recuperación, cambia la percepción de seguridad, mejora el civismo. El tema del patrimonio hace que la gente piensa y actúe de manera diferente. / Cerrar ventana

¿Cuál es el inventario patrimonial de la ciudad y cuánto cuesta su preservación?

El centro histórico de Bogotá es Monumento Nacional. Los bienes tienen diferentes categorías de conservación, por ejemplo, hay espacios vacíos reconstruibles, como el centro cultural, que es la construcción que se está desarrollando en el lote de la calle 11 con Carrera 6.

La ciudad tiene cerca de 6 mil bienes de interés cultural, algunos del nivel nacional y otros Distritales. La Corporación La Candelaria tiene un presupuesto por ejecutar en el 2006 de 5 mil 600 millones de pesos. Nuestro trabajo es de divulgación y educación para el cuidado del patrimonio y de asesoría técnica para saber cómo intervenirlo. No todos los bienes de interés cultural son públicos, la gran mayoría son privados. Y sus dueños tienen la obligación de mantenerlos en buen estado a cambio de beneficios, como rebajas en el impuesto predial y en servicios públicos. / Cerrar ventana

¿Qué acciones concretas de preservación del patrimonio inmueble hay para el Centro Histórico?

Como entidad pública, debemos intervenir el espacio público, como la recuperación de fachadas. Nuestro interés fundamental es promover el uso de la vivienda. En el centro habitan todos los estratos sociales y, cada vez, hay más solicitudes de intervenciones a tal punto que estamos tratando de desarrollar un proyecto en el Parque el Palomar del Príncipe, que está fuera del centro histórico. Esto significará que, en el futuro, ampliaremos los límites de lo que definimos como centro histórico. Por eso, La Corporación está invirtiendo en el barrio Las Cruces, con gran potencial patrimonial.

Para mejorar la situación de los bienes inmuebles de valor patrimonial en estado lamentable es necesario crear incentivos para que la gente se comprometa con su mantenimiento. Por ejemplo, si un dueño de un predio de interés patrimonial demuestra que invirtió dinero, se le debe dar beneficios como el cobro de servicios de estrato uno, con el compromiso de que, a los 5 años, demuestre que la casa está bien mantenida. / Cerrar ventana

¿Y qué acciones de preservación hay proyectadas sobre patrimonio inmaterial?

Desde el punto de vista de divulgación, actualmente tenemos la Escuela – Taller, una iniciativa conjunta con la Agencia de Cooperación Española, con la que pretendemos enseñar a jóvenes en situación de vulnerabilidad a disfrutar el patrimonio.

Junto con Planeación Distrital e IDU, estamos rescatando esculturas del espacio público y recuperando el uso original de las Plazas de Mercado. El barrio Las Cruces, por ejemplo, se convertirá en referente turístico pues en la Plaza de Mercado pensamos promocionar 50 puestos de comida en los que habrá oferta gastronómica y en los que se podrán disfrutar sabores, dialectos, olores y colores de la ciudad.

El centro histórico es el referente de diversidad de la ciudad. Es bohemio, porque hay escritores, periodistas y académicos quienes utilizan de una forma particular el espacio público. También está habitado por una clase exquisita, y están los que utilizan los teatros y rumbeaderos. / Cerrar ventana

¿Bogotá tiene un sello patrimonial?

Cada día más, Bogotá tiene un sello patrimonial. Hace poco, en la  Bienal de Arquitectura de Venecia, la recuperación del centro de Bogotá generó curiosidad entre estudiantes europeos de arquitectura pues encontraron que Bogotá, y otras ciudades latinoamericanas, se convirtieron en ciudades cosmopolitas y con riqueza patrimonial y cultural sin haber ocurrido eventos que obligaran a cambiar su arquitectura, como la realización de olimpiadas, desastres naturales  o guerras.

Nuestras ciudades han evolucionado y mejorado su aspecto por orgullo propio. Gracias a la exposición que montamos en la Bienal, muchos se acercaron a recibir talleres e información y fue emocionante.

Bogotá es una de las primeras ciudades que creó una entidad destinada a velar el patrimonio arquitectónico, como la Corporación La Candelaria, que este año cumple  25 años. Otras entidades similares en varias ciudades latinoamericanas han seguido nuestro ejemplo y nos piden constantemente asesoría y documentos que han sido galardonados internacionalmente. / Cerrar ventana

¿Cómo analiza la estrategia de peatonalización del centro histórico?

La ciudadanía del centro histórico se divide entre quienes lo visitan, los que lo habitan y el comercio. En primera instancia, hay una percepción negativa de la peatonalización por parte del  comercio. Pero creo que es mientras la gente se habitúa. La peatonalización es una estrategia enmarcada en el Plan de Intermodalidad Urbana, que busca crear espacios de encuentro en los que se tenga acceso a varios servicios. Si La Candelaria ofrece tanta riqueza patrimonial, es necesario un eje peatonal cultural  que traería  beneficios como, por ejemplo, baja emisión de gases, de ruido y de vibraciones.

Por otra parte, se han desviado rutas sobrantes de trasporte público que generaba afectaciones pues las vías del Centro Histórico no están preparadas para este fin. Y es curioso porque no hay quejas de  transportadores ni taxistas. Pero la peatonalización es una oportunidad para que la gente camine el centro pues ocurren eventos que generan interés. Por ejemplo, el programa cultural “Siga esta es su casa” del IDCT será recurrente por el tema de la peatonalización. / Cerrar ventana

¿Qué hace falta para mejorar esta estrategia de apropiación del centro histórico?

Señalización, iluminación y mejorar la percepción de seguridad. En esta primera etapa, hay que generar eventos en el espacio público que convoquen a la gente al centro histórico. Ya hay eventos  como los caricaturistas o la chocolatada con  serenateros. Al mismo tiempo, los entes que generan oferta cultural han entendido que pueden ir más allá de lo habitual.

Estamos haciendo todos los esfuerzos para que la peatonalización sea un tema consensuado entre los que se afectan y los que se favorecen. Peatonalizar no significa prohibir el vehículo. Hace falta mejorar aspectos como el cargue y descargue de vehículos y la accesibilidad e información sobre parqueaderos disponibles. La peatonalización implicará desarrollar una planta física. El prediseño de las calles 10 y 11 debemos entregarlo a finales de octubre para que el IDU construya la planta física. / Cerrar ventana

¿Y cómo ve el futuro de a pie en el centro histórico?

Algún día, el tema de la peatonalización será propio de la ciudad. Si logramos que en el espacio público, aparte del comercio y los cafés, prime el goce de la arquitectura y fomentemos caminatas, se convertirá en una alternativa de plan turístico como es hoy la Zona T en el norte de la ciudad. Hemos analizado otras experiencias de centros históricos de ciudades latinoamericanas en los que, en un principio, el comercio se afectó pero, luego, las ventas mejoraron. Un ejemplo ha sido el incremento en un 50%  de la ocupación hotelera en el centro de la ciudad. Llama la atención porque hay habitantes que deciden pasar un fin de semana en el centro histórico para disfrutar la oferta cultural. Y de eso se trata.
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