¿Bogotá está preparada para una catástrofe? Bogotá ha venido construyendo capacidad de respuesta a emergencias pero, frente a un evento crítico como un sismo o terremoto, aún no estamos en capacidad de responder adecuadamente. Hemos venido trabajando conjuntamente con Naciones Unidas desde el inicio de la actual administración en la formulación del Plan de Respuesta a Terremotos, el cual enuncia las actividades a corto, mediano y largo plazo que debe implementar la ciudad para aumentar su capacidad de respuesta a emergencias. La inversión del Distrito para la prevención de riesgos y atención a emergencias es de casi $1 billón, y los recursos de la cooperación internacional los utilizamos para temas como la capacitación. Hoy estamos al día en temas que no conocíamos o que conocemos un poco menos que en otros países o regiones. / Cerrar ventana |
¿Qué es el Plan Distrital de Atencion de Emergencias? El Plan Distrital de Atención a Emergencias es una carta de navegación con una visión decenal que enuncia las políticas, los objetivos y los responsables, es pensar qué debemos hacer en la ciudad de aquí a diez años en la prevención y atención de emergencias, independientemente de las administraciones de turno. Bogotá nunca ha tenido este plan y es la primera vez que se hace en Colombia. Por otra parte, existe el Sistema Distrital de Atención y Prevención de Emergencias que es la plataforma institucional en donde nos organizamos todos los que tenemos que ver con el tema. Es el conjunto de actores públicos, privados y comunitarios, de normas y procesos que tienen relación con la prevención de riesgos y atención de emergencias en Bogotá. El Plan es un documento de política que debe orientar las inversiones a futuro que hagan todas los actores del Sistema Distrital de Atención y Prevención de Emergencias. / Cerrar ventana |
Bogotá está atravesada por fallas geológicas y es probable que suceda un sismo de gran magnitud. ¿No hay nada qué hacer?
Bogotá está expuesta a la amenaza sísmica de un terremoto que puede provenir de una fuente lejana como la zona del pacífico, de la cordillera oriental que es una fuente intermedia, o de muchas fallas locales. Un escenario muy probable de sismo que afecte a Bogotá es una falla que queda en el borde llanero, en el piedemonte de la cordillera oriental. Hay otras fallas locales, pero la probabilidad de un evento sísmico en la falla de La Cajita, que atraviesa a Bogotá de occidente a oriente hacia el sur, y podría tener un periodo de retorno a casi mil años, es menor. Lo claro es que un terremoto no se puede prevenir, no hay ninguna posibilidad de detener un terremoto, como sí un deslizamiento o una inundación. Lo que se puede hacer es resistencia para ser menos vulnerables a sus efectos. Es allí dónde el hombre puede actuar para reducir la vulnerabilidad. / Cerrar ventana |
¿Cómo prevenir esos efectos? Reforzando la infraestructura. Y las normas sismorresistentes están para eso: para proteger las casas, los edificios, los puentes, que toda la ciudad construida resista el movimiento es una forma de protegernos. Otra forma es que las redes de servicios públicos no se rompan, que el acueducto, el gas, la luz, todo el sistema de líneas vitales, soporten un sismo o que, por lo menos, su rehabilitación sea muy rápida. Otra forma es aumentar la capacidad de protección de los ciudadanos en diversos espacios; por ejemplo, si en su casa tiene elementos pesados puestos sobre un estante, cualquier movimiento puede hacer que éstos se caigan y causen heridos. Una manera muy fácil de autoprotección es revisar la casa, anclar lo que deba anclar y no tener elementos que puedan caer encima de las personas. Ese es un ejemplo de cómo, entre todos, podemos ir reduciendo la vulnerabilidad frente a un evento sísmico. / Cerrar ventana |
¿Qué canales de información tiene el Distrito para informar a la ciudadanía sobre la prevención y atención a emergencias?
Por otro lado, está la línea 123 de atención a emergencias que es una decisión política del Distrito para aumentar la capacidad de respuesta. Esta línea no nace del tema del terremoto, si no de la necesidad de facilitar a los ciudadanos el acceso a los servicios de emergencia y de la necesidad de actualizar a Bogotá frente a ciudades modernas que tienen un número único de emergencias. En vez de marcar diversos números de emergencia, el ciudadano sólo tendrá que marcar 123 para acceder a esos servicios./ Cerrar ventana |
Hasta ahora estamos entiendo que los desastres naturales en el mundo son un problema del desarrollo, de cómo construimos la infraestructura de las ciudades, de cómo se ubica la población y de qué actividades realizan, de cómo se desarrolla la sociedad. Los desastres son la manifestación de unos altísimos déficits de planificación y, más que un tema de emergencia, es un tema de planificación del desarrollo y de resolución de conflictos con la dinámica natural. Los desastres se gestan en unas características de la dinámica natural que tiene nuestro planeta: Las inundaciones no son eventos excepcionales, se han dado toda la vida porque hacen parte del ambiente de los ríos; los huracanes y las tormentas siempre han existido porque la tierra tiene una dinámica. Lo otro es cómo se ha desarrollado el ambiente construido, el demográfico y el económico. Si usted revisa los desastres que han ocurrido, descubre que las mayores pérdidas se producen por errores en la decisión del hombre y no de la naturaleza. En New Orleáns, por ejemplo, los mayores daños causados por el huracán fueron porque se rompieron los diques pues no se construyeron adecuadamente y porque no se invirtió en mitigación. La culpa no es de la naturaleza: es de los que estaban a cargo de los diques. En el terremoto de Pakistán, se cae un colegio y mata a 400 niños, pero el colegio no era sismo resistente. El problema no es el sismo: el problema es que si queremos vivir en una zona de amenaza sísmica tenemos que saber que debemos construir de cierta manera. La diferencia de lo que sucede en Haití y en Cuba cuando pasa un Huracán, es que en Haití hay miles de muertos y en Cuba no, porque hay una organización social que se protege frente al paso de los huracanes. Los desastres son un tema de vulnerabilidad. / Cerrar ventana |
Bogotá tiene un reconocimiento internacional por el avance en el manejo de los riesgos. Pero esta ciudad se pobló caóticamente en las tres últimas décadas y mantiene unos niveles de vulnerabilidad muy altos. El 65% de las edificaciones en Bogotá son estrato 2 y 3 dónde el tipo de construcción, en la mayoría de los casos, ha sido informal y de carácter progresivo. Son familias que compran un lote, levantan un piso y luego construyen dos más. Es una alternativa de vivienda legítima con muchas carencias estructurales para resistir a sismos. Y corregir ese problema vale muchísima plata. Requiere que los dueños estén dispuestos a invertir en reforzamiento, así como invierten en enchape de cocina y de baños. Debe haber voluntad de corregir los daños estructurales que tienen nuestras viviendas porque el Estado nunca tendrá la plata suficiente para ir de casa en casa a corregir lo que no hicimos bien. Por eso la ciudad mantiene niveles de vulnerabilidad altos, no sólo ante sismos, también, ante deslizamientos e inundaciones, y cada invierno tenemos crisis pues no hemos podido corregir todos los problemas de riesgo. Son diez localidades las más afectadas por la ola invernal, prácticamente toda la zona de cerros surorientales, riberas del río Tunjuelo y riberas del río Bogotá. Desde hace varios años se han hecho esfuerzos, como identificar las áreas de riesgo e incorporarlas en el Plan de Ordenamiento Territorial-POT, monitorear quebradas y hacer adecuación hidráulica, reasentar cerca de 1500 familias que, probablemente hubiesen sido víctimas de emergencias. Si lo miramos en retrospectiva, para las condiciones que tenemos en cada invierno, las consecuencias en Bogotá son mínimas. Mire el contexto nacional: cada invierno es dramático y hay damnificados en varias regiones del país. Bogotá, a pesar de la densidad poblacional y del número de habitantes en zonas de alto riesgo -hay más de 400 mil habitantes en estas zonas-, hasta ahora, afortunadamente, las consecuencias han sido menores. No es posible afirmar que está protegida toda la población, pero creo que hemos venido avanzando. / Cerrar ventana |
Mientras no controlemos la ocupación ilegal de los suelos en zonas de alto riesgo, mientras no terminemos de recuperar las áreas de las antiguas canteras explotadas, y mientras no recuperemos ambientalmente las micro- cuencas, es decir, que las quebradas no estén llenas de basura y no se construyan casas en las rondas de los ríos, esta ciudad estará condenada a atender emergencias La Bogotá legal está pensada en términos de la prevención, pero hay una ciudad ilegal y es la que nos confronta. El POT adopta los mapas de amenaza y dice que hay zonas en donde no se puede construir, que hay otras en que sí se puede previo estudio y da todas las normas. Pero este tema está muy asociado al del suelo para vivienda. Si no existe oferta de vivienda para las personas que llegan a la ciudad siempre habrá campo para que el ilegal haga el negocio: suelos más baratos, perimetrales y en los cerros. Las emergencias en Bogotá ocurren exactamente en los sitios en dónde se inicio la ocupación ilegal. / Cerrar ventana |
¿Qué recomendaciones debe asumir la ciudadanía para prevenir y atender una emergencia? Todos los ciudadanos estamos en capacidad de prepararnos y reducir el efecto de cualquier emergencia. Debemos reconocer los ambientes en los que vivimos, la casa, el colegio, el trabajo, identificar los riesgos y cómo mitigarlos. Hay que fortalecer la organización comunitaria, saber cuál de mis vecinos es médico, quién sabe primeros auxilios o, si yo soy médico, que los demás lo sepan para poderlos auxiliar. La organización comunitaria debe funcionar eficientemente para reducir el efecto sobre la población pues, en caso de un evento crítico en Bogotá, las agencias de emergencia llegarán horas después porque estaremos colapsados y será a partir de una organización comunitaria que la gente podrá mitigar esas primeras horas de un siniestro. Las tragedias se incrementan en la medida que la crisis perdura, y la crisis perdura si la capacidad de recuperación de la sociedad en su conjunto es menor. Y esta capacidad no sólo radica en las acciones del Estado. Necesitamos el concurso del sector privado y de la comunidad. En general, las 42 entidades del Distrito tienen un sistema de respuesta a emergencias y hemos clarificado el rol que debe tener cada una en la prevención de riesgos. Por ejemplo, Metro Vivienda o la Caja de Vivienda Popular tienen a su cargo el mejoramiento de la vivienda. Entidades relacionadas con la planeación como Catastro, tienen que ver con la definición de usos y ocupación del suelo. La Corporación La Candelaria se ocupa de proteger el patrimonio construido pues hay obras históricas que los bomberos deben conocer para no dañarlas. Hay que ir planificando esos roles y las acciones que deben ser incluidas en los proyectos de inversión de cada una de las instituciones. / Cerrar ventana |
¿Qué aporte puede ofrecer Misión Bogotá a la prevención y atención de emergencias? Misión Bogotá tiene un papel fundamental en el antes, el durante y el después de una tragedia. En el antes, porque, sin duda, la labor de construcción de ciudadanía de un proyecto como Misión Bogotá fortalece el tejido social. Si cada persona que ha pasado por Misión Bogotá comprende un poco más la ciudad, tendrá una aproximación al tema de los riesgos y, probablemente, cuando regrese a su barrio, será un multiplicador y podrá liderar un proceso de organización comunitaria básico. Y en el momento de una crisis, podrá participar activamente en mejores circunstancias que otros ciudadanos. Misión Bogotá contribuye muchísimo porque son parte del recurso humano que tenemos para manejar situaciones de crisis. Por ejemplo, en la repartición de ayudas humanitarias, los guías han jugado un papel fundamental. Inclusive, en la elaboración de censos en caso de desastres. Allí hay un recurso humano valioso que será muy útil para la ciudad en un momento de crisis. / Cerrar ventana |
¿Qué es un Fenómeno de Remoción en Masa? Son movimientos del terreno, suelo o roca, que se desplaza por las pendientes debido a factores naturales o acciones humanas. Los más frecuentes en Bogotá son: deslizamientos de tierra, caídas de rocas y flujos de lodo, los cuales se presentan en las localidades de Usaquén, Chapinero, Santa Fe, San Cristóbal, Rafael Uribe, ciudad Bolívar, Usme y Suba. Estos fenómenos se pueden presentar por causas naturales o por la intervención del hombre. Sus causas son: lluvias, tala de bosques, colocación de rellenos de tierra sobre las laderas, mal manejo de aguas servidas, cortes y excavaciones en el terreno, explotación indebida de canteras. ¿Qué es una inundación? Evento natural y recurrente que se produce en las corrientes de agua, como resultado de lluvias intensas o continuas que, al sobrepasar la capacidad de retención del suelo y de los cauces, desbordan e inundan llanuras de inundación, en general, aquellos terrenos aledaños a los cursos de agua. La ciudad es atravesada de oriente a occidente por tres importantes ríos, Juan Amarillo o Salitre, Fucha o San Cristóbal y el Tunjuelo. La urbanización de las laderas próximas a estos cauces, el vertido e inadecuado manejo de aguas residuales y la obstrucción de los drenajes naturales en la parte alta son las causas principales de inestabilidades de laderas y de inundaciones. ¿Qué es un sismo? Un terremoto es una vibración del terreno, que se produce porque en determinados puntos de la corteza se libera una cantidad muy importante de energía que producen unas fracturas llamadas fallas; esta energía que se transmite como "ondas sísmicas" produce esa vibración del terreno que da lugar a que se caigan casas, edificios y se produzcan incendios, inundaciones y avalanchas entre otros fenómenos. Las fuentes sísmicas que pueden afectar a Bogotá son: el choque entre las placas de Nazca y Suramérica; la falla del piedemonte llanero y otras fallas cercanas a la sabana de Bogotá. / Cerrar ventana |
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Información general de riesgos en Bogotá
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Entrevista con Fernando Ramírez, director de la "Los desastres naturales en el mundo son
Ingeniero Civil con Magíster en Geotecnia, Ramírez Cortés lleva cerca de 20 años dedicado a la investigación, formulación y dirección de proyectos en este campo. Con una amplia experiencia en el sector privado, inició su gestión estatal a finales de la década del 90 en Ingeominas. Allí se integró al equipo especialistas encargados de diseñar e implementar en Bogotá el Sistema de Información para la Gestión de Riesgos y Atención de Emergencias -SIRE-. Desde el mes de marzo del 2003, fue comisionado por la Secretaria de Gobierno de Bogotá como Director de la DPAE, donde adelanta proyectos para desarrollar procesos eficientes en materia de prevención del riesgo y el mejoramiento de la respuesta en caso de emergencia. El Ingeniero Ramírez sostiene que una de sus prioridades en la DPAE es adelantar acciones que aumenten el nivel de conciencia y propicien la toma de decisión hacia la reducción del riesgo en el ámbito público, privado y comunitario. |
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Misión Bogotá pregunta... |
Fernando Ramírez responde... |
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¿Qué es el Plan Distrital de Atención a Emergencias? ¿Y cómo vincular la planificación urbana a la prevención de emergencias? ¿Qué recomendaciones debe asumir la ciudadanía para prevenir y atender una emergencia? ¿Qué aporte puede ofrecer Misión Bogotá a la prevención y atención de emergencias? |
Imagenes del terremoto que sacudió a
Fuente: Revista Credencial Historia No. 188
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