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¿Cómo nació Recompas? Recompas surge como una iniciativa de los Consejos Comunitarios de encontrarnos, pues veníamos trabajando de manera independiente. Hace unos seis años inició en la zona un proyecto que se llamó “Mundo Afro” y algunos líderes asistimos a capacitaciones sobre formación de dirigentes y para formular los reglamentos internos de los consejos comunitarios. Aprovechábamos las noches para conversar sobre lo que estaba pasando en los territorios y se dan los primeros pasos para juntarnos. Luego, surgió un proyecto de la Embajada de Holanda para el ordenamiento territorial de los consejos comunitarios. Esa iniciativa nos juntó más pues, para ejecutar el proyecto, decidimos crear un solo equipo técnico. Fue cuando comenzamos a ver que era importante crear una instancia que nos permitiera hacer cosas conjuntas porque veíamos la problemática social que se avecinaba y la débil situación organizativa que teníamos. Veíamos que cuando estábamos juntos podíamos hablar con mayor propiedad y gestionar con mayor facilidad. Eso hizo que tomáramos la decisión de organizarnos y crear Recompas. Ya llevamos casi cinco años de trabajo. ¿Cuántos Consejos Comunitarios agrupa Recompas? Son 14 consejos comunitarios, todos legalmente constituidos. Sólo uno -Unión del Río Caunapí- aún no tiene titulación colectiva. Estamos esperando la resolución. Tenemos 13 consejos comunitarios en el municipio de Tumaco y un consejo comunitario –Acapa- que cubre tres municipios: Tumaco, Francisco Pizarro y Mosquera. ¿Cuánta población habita en estos 14 consejos comunitarios? Tenemos más de 50.000 personas y una extensión de más de 200.000 hectáreas tituladas colectivamente. Nos falta la titulación de las hectáreas del consejo comunitario de Caunapí. Todos los territorios colectivos están en zona rural. El 70% de la zona rural del municipio de Tumaco corresponde a territorios colectivos, entre afros e indígenas. Los afros ocupamos cerca del 60% del territorio rural titulado colectivamente en el municipio de Tumaco. ¿A qué se refiere con la problemática social que las comunidades veían avecinar? Todos sabemos el conflicto que está viviendo hoy el municipio de Tumaco. Recuerdo que en el gobierno de Samper (1994-1998), cuando salió el programa Plante y pa´lante, nosotros ya veíamos lo que estaba pasando en el Putumayo y la problemática que se nos avecinaba con el traslado de los cultivos ilícitos. En ese momento, le propusimos al gobierno departamental y nacional que trajeran a la región programas de prevención del cultivo de hoja de coca. Y el gobierno dijo que no, porque en Tumaco no teníamos coca. Hoy, es el primer municipio productor. Cosas como esas las comunidades ya las veíamos venir porque nuestros viejos son muy sabios. Previendo eso, comenzamos a pensar que debíamos unirnos porque juntos podíamos dinamizar más las cosas. ¿Cuáles son las principales dificultades que afrontan hoy los consejos comunitarios? ¿Por qué cree que los ven como una amenaza? Por nuestro modelo organizativo. Porque estamos implantando un modelo participativo donde las comunidades son las que toman las decisiones. Por eso somos incómodos para los políticos tradicionales, acostumbrados a mandar y a mantenerse en el poder. Si en nuestro movimiento una sola persona tomara las decisiones, no seríamos una amenaza porque fácilmente se compra a una persona. Pero no se compra tan fácil una comunidad ni un territorio. En ese sentido, creo que nos convertimos en una amenaza. Se cumplen 15 años de expedición de la Ley 70 que permitió la titulación colectiva de los territorios afros. ¿Cuál es su balance? El balance es positivo. Tenemos más de 5 millones de hectáreas de tierra tituladas colectivamente beneficiando a más de 60.000 familias. A pesar del conflicto que vivimos y de que quieren desalojarnos del territorio, ya están titulados colectivamente. Es decir, la ley ha sido una manera de proteger el territorio así haya desplazamientos y amenazas. Pero también sabemos lo difícil que es trabajar estos procesos en medio del conflicto. Pero, aunque difícil, es muy positivo el hecho de que exista Recompas y demás organizaciones, porque eso asegura que surjan otros liderazgos por el interés que hay en las comunidades de sacar las cosas adelante. ¿Qué vacíos le ve a la Ley? Que es una ley sin recursos, con muchas limitantes. Hace falta reglamentarla en temas como los recursos naturales y las transferencias tanto económicas como de tecnología para las comunidades. Tiene falencias en el tema educativo y de salud. Hay vacíos en aplicar la ley y más cuando tiene tantos contradictores. Hay que trabajar fuertemente en el tema de las transferencias para que las comunidades tengan los recursos para sus planes y proyectos, pues la ley tiene que cumplir con eso. ¿Cómo evalúa la autonomía de los consejos comunitarios? Si nos comparamos con los resguardos indígenas, constitucionalmente los consejos comunitarios no estamos reconocidos como entidades territoriales. Y lograr una reforma constitucional es muy difícil. Por eso venimos trabajando en el tema de los ETA –Entidades Territoriales Afrocolombianas-, para tener acceso a las transferencias de la Nación. Pero nosotros tenemos algo claro: debemos asumir el comportamiento de entidad territorial. Es problema del gobierno si nos quiere reconocer, pero no vamos a desistir. Vamos a apuntarle a trabajar fuertemente el tema de autonomía, autogobierno, autodeterminación. Incluso, en este momento estamos capacitando sobre autogobierno a las juntas directivas de los consejos comunitarios: cómo se debe comportar una junta para la toma de decisiones, para la planificación, para sacar los mandatos y sus resoluciones. Usted señala que deben surgir nuevos liderazgos. ¿Qué estrategias están desarrollando para lograrlo? Hay que involucrar a los jóvenes en estos procesos. Pero ellos responden si los dejen participar. Una de las políticas que estamos liderando es la ley de cuotas para que haya participación de mujeres, jóvenes y mayores en el consejo directivo de Recompas y en las juntas directivas de los consejos comunitarios. Ya tenemos varios jóvenes en juntas directivas de consejos comunitarios. También hay que estar atentos a los jóvenes que salen de los colegios. A los que se han venido de la zona rural los estamos integrando en procesos de capacitación. Ya tenemos un grupo de 40 jóvenes capacitándose en el SENA en gestión y conformación de empresas. La idea es que piensen en qué tipo de modelos productivos podemos implantar en nuestros territorios. Los jóvenes están trabajando en sus planes de negocios. La idea es que vuelvan a sus comunidades o, si se quedan en la zona urbana, que el negocio tenga relación directa con el territorio. Por ejemplo, están pensando producir plátano y flores exóticas, entre otros productos. Ahora, debemos gestionar para que puedan montar el negocio. Estamos buscando mucho apoyo nacional e internacional. También necesitamos ayuda para formación a líderes porque el porcentaje de analfabetismo está por encima del 60%. Por eso hablaba del abandono estatal: llegar a una vereda donde tres generaciones no saben leer ni escribir y ni siquiera tienen registro civil. Un dirigente, si aprende a leer y escribir, puede dar mucho más por su comunidad. La mayoría de los presidentes, representantes legales e integrantes de juntas directivas de consejos comunitarios son analfabetas pero son excelentes líderes. En el caso de los niños y jóvenes, en las comunidades hay mucha conciencia de la necesidad del estudio. El problema es la dificultad para acceder a la educación. ¿Estas iniciativas se enmarcan en la propuesta de etnodesarrollo para la región? El Plan de Etnodesarrollo es una propuesta que venimos adelantando sobre la base de unificar los Planes de vida de las comunidades. Diez consejos comunitarios ya tienen formulados sus planes de vida y estamos trabajando en los cuatro que nos hacen falta. El Plan de vida es un documento de planificación para la gestión del territorio y son las mismas comunidades las que lo elaboran. Estamos agrupando todos los planes para crear un sólo documento mirando los diferentes componentes: educación, salud, la parte productiva y la ambiental. Y al mismo tiempo que lo vamos construyendo, lo vamos gestionando. La capacitación de los jóvenes en el SENA responde a que la gente dice que es necesario capacitación desde una visión productiva del territorio. ¿Cómo está afectando el desplazamiento a las comunidades afro de la zona? El desplazamiento gota a gota se está dando en un porcentaje altísimo. Pero no se ve porque está invisibilizado por el modelo del gobierno para atender el desplazamiento. Cuando se desplaza, la gente piensa que de nada le sirve registrarse porque no cambia la situación y prefieren llegar donde un familiar. Es decir, no es que no haya desplazamiento: es que la gente no quiere registrarse y eso invisibiliza la situación. Hace poco tuvimos el caso de una señora que, para continuar con el proceso de registro, tenía que ir hasta Pasto sólo a dar la entrevista. Como ella misma dijo: “Si para que el gobierno me escuche como desplazada tengo que ir hasta Pasto, pues mejor me quedo sufriendo acá”. ¿Cuál es el nivel de información de las comunidades sobre sus derechos en caso de ser víctima de desplazamiento? Hay mucho desconocimiento sobre el tema. A la gente no le interesa porque escucha lo que le pasa a otras personas, de filas eternas para recibir un mercado. Pero cuando la gente ve que verdaderamente le van a dar las cosas, sí se moviliza. Hace poco hicimos una brigada con Acción Social para la entrega de unos mercados y la gente asistió porque vio que verdaderamente iban a recibir el beneficio de una vez, sin tanta demora y no les iban a dar tantas vueltas. ¿Qué piensa de los Planes de Prevención y Contingencia como estrategia de resistencia en situaciones de crisis humanitaria? Si son como los planes de contingencia que maneja el gobierno, no creo que sirvan. Yo miré el programa de Atención a Comunidades en Riesgo, donde ponen a la gente a planificar, pero eso no funciona. Son documentos muy bien redactados que todo el mundo aplaude cuando termina el evento, pero a la hora de aplicarlo nadie aparece. Le meten una cantidad de instituciones y, al final, nadie responde. Cuando veo esos documentos en donde aparece un “chorrero” de instituciones y de ñapa, quienes toman las decisiones están en la capital, sé que no va a funcionar. Las instituciones trasladan a Tumaco a un funcionario y cuando hay que tomar decisiones, el director siempre está de viaje. ¿Cómo debería formularse un Plan de Prevención y Contingencia para que funcione? Otro tema clave es el empoderamiento de las comunidades. Nosotros debemos trabajar fuertemente en elaborar nuestros propios planes. Me atrevería a decir que no es tanto que nos elaboren un Plan de Prevención y Contingencia, sino que nos den una metodología para elaborarlo nosotros mismos acorde a nuestras necesidades. Recuerdo una vez que un señor del Ejército nos dijo que lo que necesitábamos las comunidades era construir un búnker en las casas. Y la gente preguntaba: “¿Y qué es un búnker?”. Y nos respondió: “Pues un hueco para que cuando vengan los combates nosotros podamos darnos plomo con los actores al margen de la ley”. Imagínese cómo quedamos…También recuerdo una vez que íbamos a hacer una brigada en las comunidades para sacar pasado judicial en la época en que el Ecuador nos tenía amargados con ese papel. Y el DAS dijo que hacían la brigada si les garantizábamos la seguridad. Imagínese: el Departamento Administrativo de Seguridad… ¿Cuál es la agenda de trabajo en el corto plazo en el territorio? Del 27 al 30 de agosto tendremos la Asamblea de los consejos comunitarios de la costa sur: Valle, Cauca y Nariño. La idea es mirar la problemática social que estamos viviendo y trabajar estrategias conjuntas para mitigar la situación. También, sacar unos mandatos generales que nos permitan acercarnos con el gobierno y las ONGs nacionales e internacionales, concertar unas “reglas de juego” para la intervención en nuestras comunidades. En este momento, no hay una organización que nos reúna a las ocho organizaciones de segundo nivel –que agrupan consejos comunitarios-, que hay en los tres departamentos. Creo que ese será el camino a seguir. Finalmente, ¿cuál es el sueño de este proceso? En el Plan de Etnodesarrollo hemos plasmado nuestro ideal a futuro: tener unos territorios saneados tanto de cultivos ilícitos como en la titularidad, tener un sistema de gobierno autónomo y autodeterminado, e implementar modelos productivos acordes a la dinámica de la naturaleza. Las comunidades aquí soñamos con algo que suena muy sencillo pero muy difícil en estos tiempos: vivir en armonía, seguir con nuestros usos y costumbres, andar como antes por los territorios con tranquilidad, tomar agua de una quebrada sin enfermarnos porque está contaminada por las fumigaciones. Suena a ilusión, pero nosotros todavía soñamos con eso. Aunque queremos desarrollo para nuestras comunidades, también quisiéramos volver a ciertas costumbres, vivir en paz y en armonía con la naturaleza. Ahora ya no podemos transitar por los territorios. Antes, el temor era de encontrarse con alguna visión, la tunda, el duende. Ahora las armas han reemplazado la magia en el camino. |
Nacido en Tumaco, en la costa pacífica del departamento de Nariño al sur de Colombia, recuerda que creció –desde siempre- con los procesos de fortalecimiento comunitario de su región. Por eso, en su memoria permanecen los resúmenes que de niño redactaba sobre las reuniones comunitarias a las que asistía con sus padres. Es Federmán Tenorio, representante Legal de la Red de Consejos Comunitarios del Pacífico Sur-Recompas, organización que agrupa a los consejos comunitarios en esta convulsionada zona del país. Federmán Tenorio habló con el Consejo Noruego para Refugiados sobre la historia organizativa de los consejos comunitarios del pacífico sur y el balance de la Ley 70 de 1993 -que cumple 15 años de expedición y reconoció a las comunidades negras en Colombia sus derechos ancestrales sobre el territorio, dando origen a los consejos comunitarios como estructura organizativa para la titulación colectiva-. También habló sobre los retos y perspectivas de trabajo en los territorios afro de la costa pacifica nariñense. |
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